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Revista Nana | La revista

Niños conectados, padres desconectados

Noticia publicada el 22-08-2019

Circula, hace un tiempo, la noticia de que un virus informático de contenido tóxico accede a niñas y niños que ven un determinado video de dibujos animados infantiles a través de Internet, lo que ha hecho saltar las alarmas entre las familias y las comunidades educativas. Este personaje llamado “Momo” da mensajes incitando a tener comportamientos violentos para dañar a otros o a uno mismo. Las reacciones que se observan entre las y los peques que se han encontrado con este personaje van desde el miedo, incluso pánico hasta la ideación suicida, y comportamientos desadaptativos. Hay menores que lo cuentan en su familia o lo hablan en su grupo de iguales pero, quienes son más introvertidos, no dicen nada y se quedan con esta información para sí, teniendo de esta manera más probabilidades de sufrir síntomas como ansiedad, dificultades para dormir, irritabilidad, comportamientos disruptivos, etc.

“Un niño de unos 8 años contaba, muy convencido, a otros dos que había visto salir de una caseta cercana a este personaje con una motosierra y lo perseguía para matarle si no hacía tal o cual cosa... al pasar por una verja tras la que ladraban unos perro, cogió un palo con la intención de pegar a los animales asegurando que Momo los había mandado para hacerles daño...” -Esto es un ejemplo de las consecuencias que pueden traer esta clase de mensajes (los factores que producen este tipo de comportamientos son variados y complejos). Desde un punto de vista psicológico, es altamente dañino para el desarrollo emocional y la composición mental que se hacen del mundo. Dependiendo de la edad, no disponen aún del criterio necesario para distinguir entre lo que es real y lo que no en la información que les llega de los diferentes medios, ni tienen aún las herramientas internas de gestión emocional para colocarse de una manera sana ante esto.

Lo ideal es que tengan el menor acceso posible a la red Internet- o ninguno hasta al menos los dos años de edad- y que, cuando lo tengan, sea supervisado por una persona adulta que sepa lo que el niño o la niña está viendo y pueda orientar los contenidos hacia lo más adecuado para su edad y capacidad de comprensión. Por supuesto, es muy aconsejable que el acceso sea limitado, lo que puede conseguirse a través del control parental. Y es muy positivo insentivar un diálogo sobre lo que ven, hacerles preguntas y dejarles que se expresen, que nos cuenten lo que han visto, lo que les ha gustado más o menos y, cuando van teniendo edad para ello, ayudarles a crear su opinión y hacer crítica constructiva para que no sean meros espectadores pasivos de lo que ven.

Estando cerca en este sentido, creando confianza y favoreciendo la comunicación fluida se abren más posibilidades de poder explicarles y acompañarles cuando algo les impacta, les preocupa, les da miedo o simplemente no lo entienden. Esto les da seguridad y confianza al tiempo que les ayuda a formarse una visión del mundo más adecuada a la realidad y a aumentar su inteligencia emocional. La clave principal está en que prevalezca lo que escuchan de sus adultos de referencia ante lo que les llega por otros medios y para ello, necesitamos estar cerca.

Emma Benítez Quintana
Psicóloga general sanitaria y terapeuta
en Biogestalt y Constelaciones familiares
Facebook: Crecemos en espiral Psicología

 

 

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Vivimos en un mundo en el que estamos todo el tiempo conectados, en menor o mayor medida, en la actualidad todos utilizamos algún dispositivo que se conecta a algo. Desde cajeros automáticos a consolas de juegos, desde teléfonos móviles a neveras.

No es el futuro, es el presente, aunque a muchas madres y padres nos cueste darnos cuenta. Nuestros padres vivieron y lidiaron con otros cambios y revoluciones, pero a nosotros, los que somos padres en el siglo XXI, nos toca el de la tecnología y la conectividad. Nuestras hijas e hijos ya nacieron en este mundo y es natural para ellos, pero nosotros tenemos que aprender. Tenemos que conocer esa tecnología para poder enseñarles los pros y contras. Para enseñarles a disfrutar y a defenderse. Sí, ya sé que dirás que internet y la tecnología que nos permite conectarnos son temas muy avanzados y extremadamente amplios para conocerlos todos. Pero no estoy hablando de conocer el protocolo de encriptado que utiliza por ejemplo WhatsApp o la tecnología de compresión de video que utiliza YouTube, estoy hablando de conocerlos a “nivel usuario”.
 
“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” - Esta frase, atribuida a Franklin D. Roosevelt (o al Tío Ben de los comics de Spiderman) cobra mucho significado en el tema que nos ocupa. En nuestro caso el poder conectarnos y acceder a contenidos de todo el mundo con solo mover un dedo y tocar una pantalla, conlleva la responsabilidad de conocer la tecnología que estás utilizando.

Si vas a dar a tu hijo la posibilidad de acceder a YouTube, tú también deberías saber utilizarlo, conocer las opciones que ofrece y los contenidos a los que se puede tener acceso desde allí. Luego de esto podrás decidir si das acceso a tus hijos y bajo qué circunstancias. Si aprendes a utilizar la tecnología que utilizas todos los días, aprenderás como adaptarla a tus hijas o hijo.

Por lo tanto, no estoy hablando de que los menores no deben tener acceso a ordenadores, tablets o móviles, ni a qué edades deben empezar a utilizarlos. Esta tecnología es parte de la vida de todos y no debe convertirse en algo tabú, sino ser controlado por madres y padres conscientes.

Las niñas y niños deben realizar distintas actividades y entre ellas tener acceso a un ordenador, una tablet, un móvil o una consola, pero no como únicas actividades extraescolares, y siempre acompañados cuando hablamos de bebés y niñas o niños pequeños. El uso de estos dispositivos deben ser una actividad de ocio compartida.

Para cuando los niños son un poco más grandes, existen los controles parentales. El control parental es una herramienta que permite regular el tipo de contenido al que se puede tener acceso. Antiguamente el control parental se aplicaba a páginas web, donde se definía una serie de directivas que la página web debía contener o no contener para poder ser mostrada. En la actualidad, el control parental se ha extendido a plataformas de streaming y juegos, a sistemas operativos móviles y a prácticamente todos los dispositivos y entornos virtuales a los que los niños pueden tener acceso.

La mayoría de las veces, por desconocimiento y otras por pereza, los padres no hacemos uso de estos controles, y sin embargo prácticamente todos los sistemas que utilizamos a menudo cuentan con ellos:

•    Windows 10: posee un control parental bastante completo donde desde una cuenta de adulto se pueden controlar todas las cuentas de peques creadas en un ordenador. No solo el contenido de las web visitadas, sino también las aplicaciones, películas, juegos, música, etc.

iOS Apple: también cuida muy bien de los peques. Para activar el control parental no es necesario instalar ningún software o aplicación adicional. Su control parental permite el filtrado de páginas web, control de acceso a internet, de uso de aplicaciones y de juegos, entre otros.

•    Android: si bien desde la versión 5.0 Lollipop en adelante existe la posibilidad de tener diferentes usuarios en el mismo dispositivo, no todos los fabricantes de móviles tienen esta posibilidad habilitada. Si tienes esta opción en tu móvil, puedes crear un perfil para el menor que utilice tu móvil. Si no la tienes, existen en Google Play muy buenas aplicaciones que permiten activar un control parental sobre cualquier contenido que se reproduzca en el móvil.

Netflix: uno de los portales de streaming por excelencia permite activar el control parental de diferentes maneras: a nivel de cuenta, a nivel de contenidos, incluso indicando el nivel de madurez de una cuenta, limitando el acceso a contenidos no aptos para determinadas edades. También se puede hacer uso de Netflix Kids con contenidos aptos para su edad.

•    HBO: desde su aplicación podemos activar el control parental basado en las calificaciones de los contenidos. Definiendo  una edad, solo se podrá acceder a contenidos que cumplan con esa restricción.
• Amazon Prime: al igual que lo hace HBO, el control parental de Amazon se basa en la calificación por edades de los contenidos.

Steam: una de las plataformas de juegos más grande del mundo, ejemplo de otras, también cuenta con la opción de configurar el control parental con el llamado “Modo Familiar” que permite bloquear juegos y características como compras en línea. También permite crear librerías de juegos para que niñas y niños solo puedan utilizar los que allí se encuentran.

•    Xbox y PlayStation: las consolas de juegos también permiten configurar controles parentales. En el caso de las Xbox se puede definir a qué juegos se puede jugar, que películas y programas se pueden ver, cuánto tiempo se puede utilizar la consola y qué miembros de la familia puede acceder. En el caso de las consolas PS4, las funciones de control paterno permiten controlar los tiempos de juego, restringir el acceso a funciones de red, establecer niveles de clasificación por edad para juegos, blu-ray y videos en DVD, o establecer el límite de gasto mensual.

En resumen, lo ideal es que acompañemos a nuestros niños pequeños cuando accedan o utilicen estos dispositivos. Pero si no vamos a hacerlo y vamos a dejarlos solos con ellos, por lo menos tengamos la delicadeza de aprender a configurarlos adecuadamente para sus edades.•


Leandro Trilnick
Papá informático

 

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