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Revista Nana | La revista

Embarazo, crianza y ... mascotas

Noticia publicada el 09-05-2019

¿Tienes una mascota y te preocupa qué pasará cuando llegue el bebé? ¿Quieres saber cómo influirá durante el embarazo? En esta nota encontrarás información que de seguro te ayudará a saber qué cuidados debes tener con esos peludos integrantes de la familia.

Si convives con un perro, un gato, un hámster u otro animalito y estás esperando un hijo o tienes entre tus planes buscarlo, es muy probable que te hayas preguntado si ese compañero no se convertirá en una molestia cuando eso ocurra. Lo cierto es que compartir ese momento tan especial de la pareja con una mascota puede ser muy beneficioso, siempre y cuando se atiendan a ciertos asuntos en cada etapa.

 

Tu mascota lo sabrá antes

Si bien no hay evidencia científica al respecto, sí que existen muchas historias de mujeres que cuentan que sus mascotas, en especial los perros, cambiaron de actitud al quedarse ellas embarazadas. Muchos  perros pasan a tener un trato más cuidadoso y cariñoso con sus dueñas, incluso, muchas relatan que estos cambios de actitud de sus mascotas tuvieron lugar antes de que ellas mismas supieran de su estado, antes de que se hicieran los tests y confirmaran sus embarazos. Es posible que estos animales domésticos tengan una sensibilidad especial que les permita notar el cambio hormonal de quienes comparten su hogar.

Durante el embarazo aumenta la importancia de cuidar la higiene de las mascotas, así como de llevar el calendario de vacunaciones y desparasitaciones al día.

En el caso de perros grandes o juguetones, hay que vigilar de que no golpeen la barriga de la futura mamá accidentalmente. Esto no significa que no se pueda disfrutar de actividades con el perro, de hecho la necesidad de sacarlo de paseo es una excusa perfecta para que una embarazada sana se mantenga en movimiento. El perro puede convertirse en el compañero ideal para una saludable caminata diaria, solo hay que ser precavidas con los perros que suelen tirar mucho de la correa para evitar caídas, en especial en los últimos meses de embarazo cuando la movilidad se ve un poco reducida.

Si el perro tiene mucho apego a la futura madre, es importante que empiece a pasar más tiempo con otro integrante de la familia. De esta manera, cuando llegue el bebé, y la mamá le dedique más tiempo que a la mascota, ésta no sufrirá tanto el gran cambio.
Con los gatos hay que tener algunos cuidados especiales, pues pueden transmitir toxoplasmosis. La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito que los gatos eliminan con los excrementos y puede causar complicaciones graves durante el embarazo como defectos de nacimiento o incluso un aborto espontáneo.

Por estos motivos la futura madre debe tener especial cuidado al atender a su gato. Es muy recomendable que, durante el embarazo, otro integrante de la casa sea el encargado de limpiar la arena sanitaria del gato para reducir la posibilidad de contagiarse. También puede ayudar que el gato no salga de la casa para evitar el contacto con otros gatos. En todos los casos, la embarazada debe lavarse bien las manos con agua caliente y jabón si considera que ha podido tener contacto con los excrementos del gato.

Algunas familias tienen reptiles u otros animales exóticos como mascotas. Los reptiles son portadores de la salmonelosis, que es una enfermedad bacteriana. Las embarazadas y los niños menores de 5 años corren un mayor riesgo de contagio, por lo que es recomendable sacar al reptil mascota de la casa cuando se espera un bebé.

Los hámsteres y conejillos de indias pueden ser portadores de un virus llamado coriomeningitis linfocítica. Este virus se contagia por estar en contacto con la orina, sangre, saliva o excrementos del roedor, así como por aspirar el polvo al barrer los excrementos o limpiar la jaula del mismo. Las embarazadas que se contagian con el coriomeningitis linfocítica pueden transmitírselo al bebé por nacer causando graves defectos congénitos, incluso la pérdida del embarazo.

 

Cuando llega el bebé

Cuando el recién nacido llega a la casa, la mascota puede sentirse desplazada. Es normal, todo el tiempo de la madre se ve acaparado por el bebé. Es importante que la mamá dedique unos minutos diarios a su mascota, si estaban muy unidos antes del nacimiento, sin olvidar higienizarse bien las manos antes de volver con el bebé.

También es fundamental que se presente el bebé a la mascota, que se le permita olerlo y estar presente en alguna de las actividades diarias, como el baño del bebé,  cuando se le cambia o alimenta... La mascota debe notar como normal todo lo que sucede.

Es primordial no dejar solos en la habitación al bebé y a la mascota, los niños pequeños no controlan su fuerza y las mascotas pueden hacer daño al pequeño queriendo defenderse.

 

Perros en casa, niños más sanos

Unos investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, han llevado a cabo un estudio que ha sido publicado recientemente en la revista Microbioma (www.microbiomejournal.biomedcentral.com) en el que concluyen que los niños expuestos a perros, gatos y otros animales con pelo durante los 3 primeros meses de vida experimentan un aumento de dos tipos de bacterias intestinales beneficiosas para la salud: la Ruminococcus y Oscillospir.

En anteriores investigaciones, se había demostrado que el Ruminococcus disminuye el riesgo de alergia en la infancia, y la Oscillospira se ha asociado a una disminución del riesgo de obesidad.
En el estudio los investigadores preguntaron a las madres de los niños estudiados si poseían animales domésticos durante el segundo y tercer trimestre del embarazo, y si los poseían hasta 3 meses después del nacimiento de los niños. Alrededor del 46% de los niños estudiados se expusieron a animales domésticos antes y después del nacimiento. Se recogieron muestras de heces de los bebés a los 3 meses de vida y se analizaron sus bacterias intestinales: los niños expuestos a pelos de animales, antes y después del embarazo, poseían hasta dos veces más cantidad de las bacterias Ruminococcus y Oscillospira en comparación a los niños no expuestos. Además, esta mayor cantidad de bacterias se mantenía incluso teniendo en cuenta factores que podrían disminuir las bacterias intestinales en un bebé, como el nacimiento por cesárea, la toma de antibióticos durante el parto o el uso de lactancia artificial.

 

Mascotas, embarazo y crianza

Tener una mascota y estar embarazada es totalmente factible siempre y cuando se tengan en cuenta ciertos cuidados relacionados especialmente a la higiene y cuidado del animal. Y no hay que olvidar que, en cuanto a la crianza, una mascota en casa ayuda a los pequeños a adquirir responsabilidad con sus cuidados y son grandes compañeros de juegos.•

Redacción Revista Nana

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