El reflujo en los bebés

Noticia publicada el 19-07-2018

Hay bebés que lloran con frecuencia y sin consuelo. Lloran mucho antes de las comidas, vomitan o les cuesta tragar. No es un rechazo voluntario a comer. La razón de todos estos síntomas está en la digestión. Nos estarán mostrando síntomas claros de reflujo. Son los jugos gástricos de su propio estómago los que les hacen sentir todo ese malestar.


¿Qué es el reflujo gastroesofágico en los bebés?

El reflujo gastroesofágico en los bebés es una afección común. Durante los primeros meses de vida, se considera normal que se presente una pequeña cantidad de reflujo gastroesofágico. Esto se debe a la inmadurez del sistema gastrointestinal y al mal funcionamiento o debilidad del cardias, que es la válvula que conecta el esófago con el estómago. Si esta válvula no se cierra bien, el contenido estomacal se puede devolver al esófago y esto es lo que se denomina reflujo gastroesofágico.


Tipos de reflujo:
Reflujo fisiológico: casi todos los recién nacidos devuelven leche y esto es normal e inevitable. Los niños suben bien de peso y se alimentan bien. Este reflujo no requiere tratamiento.
Reflujo patológico: son niños que están inquietos, se retiran del pecho con frecuencia, no logran subir bien de peso, presentan síntomas respiratorios por el constante ascenso de la leche. En este tipo, el tratamiento es indispensable.


Síntomas

El reflujo asociado con pérdida de peso o el reflujo que ocasiona dificultad respiratoria no se considera normal desde el punto de vista médico. El bebé con reflujo gastroesofágico se considera si:

• Regurgita más cantidad y con más frecuencia.
• Se arquea hacia atrás (para frenar la subida de los jugos gástricos).
• Se vuelve irascible y va perdiendo sus ritmos de sueño y alimentación.
• Se despierta llorando y con tos.
• Quiere leche con frecuencia para calmar su acidez, pero no tolera su paso por un esófago quemado por los ácidos, de modo que termina saltando tomas y deja de aumentar de peso.
• Arcadas.
• Atragantamiento.
• Tos frecuente y/o ataques de tos nocturnos.
• No toleran mucho tiempo estar horizontalmente por lo que piden continuamente estar cogidos en brazos.


Tratamiento fisioterapéutico y osteopático

En su exploración inicial se comprueba que a nivel del occipital, esté abierto el agujero rasgado posterior por donde pasa el nervio vago, que inerva el sistema gastrointestinal; este agujero está en ocasiones un poco cerrado, y esto crea los síntomas.

Las vísceras están inervadas por el Sistema Nervioso Autónomo o Vegetativo. La afectación del agujero rasgado posterior puede explicar los síntomas y signos asociados al refllujo con los que muchas veces se presenta el bebé (problemas a la hora de tomar el pecho, agitación mientras come, regurgitación, etc.). Mediante la Osteopatía Craneal podemos tratar la afectación del agujero rasgado posterior para liberar dicho nervio.

Estas tensiones craneales, causadas tanto por las tensiones sufridas en el canal del parto como en el post-parto, afectarán a la inervación del tejido digestivo. Con este método se resuelven los síntomas al mejorar todas las funciones relacionadas con la alimentación del bebé, que realiza tomas más correctas y mantiene mejor el tiempo entre ellas. Se consigue un aumento en su bienestar general al mejorar el tiempo y la calidad de sueño y descanso.

Además, tendremos que normalizar el diafragma (que generalmente suele estar contraído en esta sintomatología) ya que contribuye de manera importante en la función visceral masajeando el intestino mientras inspiramos. De ahí que los bebés tengan con mucha frecuencia hipo (contracción involuntaria del diafragma).

Trataremos la salida de los nervios ortosimpáticos que salen de la columna vertebral, sobretodo a nivel dorsal. Las técnicas son totalmente inocuas y no producen ningún tipo de dolor ni efecto secundario en el bebé.

Generalmente, los bebés con estos problemas suelen mejorar con una media de entre tres y cuatro sesiones, dependiendo del momento en que se comience el tratamiento. Desde la primera sesión se suele notar mejoría, sobretodo los primeros días. Pasados éstos, comienzan a aparecer los síntomas, por lo que es recomendable hacer las sesiones con una semana de diferencia.


Recomendaciones

Los padres deben tomar ciertas precauciones en el momento de alimentar a sus hijos, por lo que se recomienda:

• Alimentar en posición vertical (que la cabeza quede siempre por encima del cuerpo para evitar que ascienda el ácido).
• Ayudar al bebé a expulsar los gases.
• No moverlo ni agitarlo después de la alimentación.
• Acostarlo hacia el lado derecho.
• Inclinar la cuna, levantando más desde la cabecera.•


David C. García Martín
Fisioterapeuta
Experto en terapia manual en pediatría

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